PEQUEÑECES
Están ahí, prestas para ser vistas
pero de tan pequeñas
quizás escapen, qué pena!
de la mirada distraída o
o del alma desprevenida.
Si diéramos un alto en nuestro paso
disfrutaríamos de su sin igual belleza
un gesto, una mirada, una flor pequeña,
un ave en su nido o de la lluvia, su sonido
una caricia tibia o quizás un abrazo.
Son sencillamente eso....pequeñeces,
que están a nuestra espera
dejemos que el corazón las vea
pues con ellas se enriquece y en ellas se embellece
descubriendo en lo pequeño, la grandeza.
Mariza Morón Castro
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